Preguntas
Las preguntas que nos hacen antes de empezar.
¿El visitante tiene que instalar algo?
No. Abre una dirección desde el navegador de su móvil y escribe el código. Puede añadir el icono a la pantalla de inicio si quiere, pero no es necesario.
¿Funciona de verdad sin conexión?
Sí, una vez descargada la experiencia. Es el motivo por el que existe: la cobertura falta justo donde el relato hace más falta.
¿Tenemos que comprar aparatos?
No. Nada que adquirir, nada que entregar en el acceso, nada que higienizar al final del día, ninguna fianza que gestionar.
¿Cómo llegan los códigos a los visitantes?
Desde vuestro sistema: con la entrada, con el vóucher, o entregados por el personal. Nos conectamos a lo que ya usáis en vez de pediros que lo cambiéis.
¿Cuántas personas pueden usar el mismo código?
Las que diga la reserva, o las que decida el personal. El móvil de más no se rechaza: se le pregunta si quiere trasladar la experiencia.
¿En cuántos idiomas?
Hoy cinco en las experiencias en uso. Añadir uno es contenido nuevo, no un trabajo nuevo.
¿Recogéis datos de los visitantes?
No pedimos nombre, ni correo, ni registro. El móvil guarda el permiso para poder retomar la visita; nosotros contamos las aperturas para hacer respetar cuántos móviles puede abrir un código. Sin perfilado, sin publicidad.
¿Quién escribe los contenidos?
Pueden ser vuestros, o los escribimos nosotros con vosotros. En ambos casos siguen siendo vuestros, y cada parada declara de dónde vienen las informaciones.
¿Cuánto se tarda en empezar?
Depende del contenido, no de la tecnología: la plataforma está lista. Escribidnos y os lo decimos a medida.
Hablémoslo
Si tenéis un lugar que contar, escribidnos.
Contadnos dónde estáis, cuántos idiomas necesitáis y en cuánto tiempo querríais empezar. Responde una persona, no un formulario.